08 Desorientación. Causas y Estrategias - Aldara Cidrás
Desorientación: Causas y Estrategias
Reflexiones híbridas entre la máquina y lo humano
Autor:: Aldara Cidrás
La desorientación es una sensación desconcertante que puede afectar a cualquier persona en algún momento de su vida. Se manifiesta como una pérdida temporal de la orientación y puede provocar confusión, ansiedad e incluso miedo. La desorientación puede presentarse de diferentes formas, ya sea en el entorno físico o en el ámbito emocional y mental.
En el aspecto físico, la desorientación puede ocurrir cuando una persona se encuentra en un lugar desconocido o cuando se ve privada de referencias visuales o auditivas que le ayuden a ubicarse. En esos momentos, podemos sentirnos desubicados, incapaces de reconocer nuestro entorno y perdidos en cuanto a la dirección que debemos tomar. Esta sensación de estar fuera de lugar puede generar una profunda sensación de vulnerabilidad y desamparo.
Por otro lado, la desorientación también puede manifestarse en el ámbito emocional y mental. En ocasiones, podemos sentirnos perdidos en cuanto a nuestras metas, propósitos y sentido de vida. Nos preguntamos quiénes somos realmente y cuál es nuestro lugar en el mundo. La falta de claridad en cuanto a nuestros valores y objetivos puede generar una sensación de desorientación existencial, donde nos sentimos desconectados de nosotros mismos y de lo que nos rodea.
La desorientación puede ser una experiencia angustiante y desestabilizadora, pero es importante recordar que es una etapa temporal. Es natural sentirse desorientado en ciertos momentos de la vida, especialmente durante períodos de transición, como cambios de trabajo, mudanzas o pérdidas significativas. Sin embargo, es fundamental mantener la calma y recordar que esta sensación pasará con el tiempo.
Existen estrategias para lidiar con la desorientación. En el aspecto físico, es importante tomar medidas para recuperar la orientación, como buscar puntos de referencia, utilizar mapas o pedir ayuda a personas confiables. En el ámbito emocional y mental, puede ser útil reflexionar sobre nuestras metas y valores, y buscar apoyo en amigos, familiares o profesionales de la salud mental. La meditación, el ejercicio físico y la práctica de actividades que nos proporcionen bienestar también pueden ayudar a restaurar la sensación de equilibrio y dirección.
En conclusión, la desorientación es una experiencia común y transitoria que puede afectar a cualquier persona. Ya sea en el aspecto físico o emocional, puede generar confusión y ansiedad. Sin embargo, es importante recordar que la desorientación es temporal y que existen estrategias para superarla. Mantener la calma, buscar apoyo y tomar acciones para recuperar la orientación son pasos importantes para enfrentarla y encontrar nuestro camino nuevamente.
«Escríbeme un texto sobre la desorientación». Eso fue lo que le pedí (demandé) a ChatGPT. Su respuesta fueron los seis párrafos anteriores, a los cuales la máquina diligentemente les dio unidad bajo el título Desorientación: Causas y Estrategias. Supongo que, en cierto modo, yo también estaré provocando ahora mismo una ligera sensación de desorientación a quienquiera que esté leyendo este texto. Qué meta todo, ¿no?
Cuando le pedí (exigí) al chatbot que redactara unas líneas sobre la desorientación, honestamente no sabía qué esperar. Su insulsa respuesta no agredió a mis bajas expectativas y, además, había pequeñas perlitas de este pseudo happening que me impulsaban a seguir explorando la vía abierta. Así, seguí dialogando con la aplicación un rato más, si es que acaso se le puede llamar diálogo a la dinámica de demandas severas y peroratas en prosa de libro de autoayuda en la que entramos. Ahora, al releer la conversación, los roles parecen invertidos: no sé cuál de las interlocutoras parece más humana, menos autómata. Las fronteras del lenguaje se difuminan; también las del pensamiento.
Le pregunté (inquirí) si estar desorientado es lo mismo que estar perdido, si las máquinas se pueden desorientar, o si éstas nos pueden ayudar a orientarnos. Sus réplicas siguieron en la misma línea que el texto inicial, sin grandes aportaciones nuevas. Y como el propio algoritmo de ChatGPT está alimentado con textos de producción humana, esta reflexión híbrida da cuenta de cuál es el estado de la cuestión sobre el tema. Las concisas estrategias de orientación que propone esta IA, en algún momento propuestas por otro no artificial, no son tratamiento sino síntoma de nuestro extravío compartido.
Me doy cuenta de que al cambiar el registro con el que la interpelo, la aplicación me devuelve perspectivas más interesantes. Modulo mi tono, lo bajo a la tierra y en un tú a tú horizontal le consulto (que no sonsaco) a la aplicación qué le gusta más: ¿la orientación o la desorientación? Me responde que, «como una inteligencia artificial, no tengo emociones ni preferencias personales, por lo tanto, no puedo tener una inclinación hacia la orientación o la desorientación. Mi objetivo es proporcionar información y asistencia imparcial en base a los datos y conocimientos disponibles. La orientación y la desorientación son conceptos interesantes desde una perspectiva humana, ya que cada uno puede tener su importancia y utilidad en diferentes contextos y situaciones».
En los momentos de mayor desorientación, los seres humanos hemos acudido a las máquinas para reencaminarnos. Y cuando estas máquinas, artificios, ingenios, herramientas o cacharros no existían, las inventamos. Pienso en los sistemas GPS/LORAN o la brújula, pero también las cosmogonías que nos sitúan en otros planos que exceden lo geolocalizable. Sin embargo, estas invenciones que pretenden orientarnos, a la vez nos desorientan más. En un paradójico vaivén —me ofrece ChatGPT en un arrebato poético para concluir este divague—, nuestras creaciones nos iluminan mientras nos sumergen en un océano de desconcierto. Otra de sus propuestas era: en definitiva, podemos decir que las herramientas para orientarnos son una creación humana, pero a su vez nos enfrentan a nuestra propia desorientación existencial. Creo que ambas funcionan.
A modo de cierre, inspirada por la lírica con la que me sorprendió mi interlocutora hacia el final, la invité (en realidad, obligué) a que me escribiese un soneto en alejandrino con las palabras que vertebran el eje de coordenadas que colectivamente estamos construyendo en estos meses: imago mundi, mirar, espacio, movimiento, cartografías, conocimiento, emoción y desorientación. Aquí su respuesta:
En el imago mundi, mi alma se agranda,
Al mirar las maravillas del universo,
El espacio infinito, un abrazo inmerso,
Movimiento eterno que el cosmos demanda.
En las cartografías trazo mis anhelos,
Construyo mi ruta hacia lo desconocido,
El conocimiento, tesoro compartido,
Emoción desbordante en mis desvelos.
Mas en ocasiones, la desorientación,
Se cierne como niebla en mi sendero,
Pero hallaré el rumbo con mi razón.
A través de los mares de incertidumbre,
Conquistaré mi destino con esmero,
Encontrando la guía en cada latido en lumbre.